Columna del Experto

Los accidentes de tránsito, primera causa de muerte en menores de 35 años

10/04/2019

Dos vehículos chocan en una encrucijada. Viendo que no hay víctimas, y con el objeto de entender que fue lo que hizo que se produjera el sinestro, vamos a preguntar a cada uno de los conductores por ello: la respuesta que aparece al instante en cada uno de los conductores es que la culpa la tuvo “el Otro”. “El otro me cerro el paso”, “El otro impuso su prioridad de paso siendo que en ese caso la prioridad la tenía yo”, “El otro me apareció de golpe”, “El otro venía a alta velocidad y no me dio tiempo a nada”, son algunas de las excusas que se escucharemos por parte de quienes intervinieron en el caso.

De otra forma -cuando no se le puede echar la culpa al otro porque la circunstancia no lo permite- aparece en su reemplazo: “lo que pasó es que el pavimento estaba muy mojado”, “la calle mal señalizada”, “no hay buena iluminación”, etc.

Sucesivamente aparecen así las descripciones hechas por los conductores que intervienen en un accidente vehicular. Excusas e impersonalidad en el relato sobre la posible causa del accidente, sin asumir ningún tipo de responsabilidad sobre lo ocurrido.

Teniendo en cuenta que los vehículos no andan solos, sino que son conducidos por una persona, si a priori el sujeto no aparece en la narración, deberíamos entender que se trata todo del accionar independiente de las máquinas o simplemente que escapa a sus obligaciones. Pero la Ley de Transito indica medularmente que la responsabilidad primaria es del individuo que pone un riesgo en la vía pública al ubicar su vehículo en ella y conducirlo.

Sabemos que los valores que nos dan las estadísticas en los últimos años en nuestro país dicen que la cantidad de accidentes de tránsito con muertes oscila aproximadamente entre 20 a 22 casos por día (ocurridas en el momento del accidente o bien acontecidas dentro de las 24 hs. Posteriores). Caso que si la muerte ocurre tras un tiempo más largo del momento del infortunio no se registra, presumiendo entonces que la cantidad puede ser mayor.

Analizando esta realidad y confrontándola con la respuesta en el primer relato aparecido de los conductores cuando le ocurren las cosas, entenderíamos a priori que se trata fundamentalmente de un tema de falta de educación vial básica.

Sergio Lervin, padre de una víctima vial, especialista en el tema y colaborador de la ANSV, enumeró varios factores por los que considera que los choques de transito generan gran cantidad de lesiones y muertes. Influye en ellos la educación, pero se juega también, mucho con el riesgo de la transgresión de la norma, con el límite del “yo puedo”, con el límite del “a mí no me va a pasar nada, le pasa a otros”, del “yo manejo bien, el otro maneja mal”, con el pedir controles, pero no cumplirlos.

En nuestro país datos estadísticos y estudios que se han realizado nos indican que identificados por sexo han hallado que las mujeres, a igual cantidad de kilómetros recorridos, causan menos siniestros graves (con heridos o muertos) que los varones, así también en la observancia de la reglamentación de tránsito, el uso del celular, el uso del cinturón de seguridad. Las mujeres conducen en forma más segura y se cuidan más.

Esta tendencia de los hombres a arriesgarse en las calles y rutas tiene como resultado que 7 de cada diez victimas en el tránsito son varones.

El mayor uso del cinturón de seguridad, como lo han demostrado diferentes estudios, es un indicador de una mayor percepción del riesgo de accidente que suele traer aparejada, en la mayoría de los conductores que lo usan, una conducción a más baja velocidad y con mayor respeto de las normas de tránsito.

Por supuesto, las mujeres también muestran comportamientos riesgosos, protagonizan y muchas veces causan siniestros, pero, mayoritariamente de menor gravedad. Los siniestros protagonizados por las mujeres suelen ser errores en maniobras de giro, circular marcha atrás, estacionamiento; mientras que en los hombres las causas más comunes son sobrepaso inadecuado, exceso de velocidad y conducir alcoholizado.

Desde la franja etaria también se tienen datos y estudios que afirman que el segmento de edades menor de 35 años tiene el mayor porcentaje de lesiones graves y muertes.

Todos estos datos y otros más guían a la necesidad de generar una acción amplia y conjunta de educación vial que sirva para amortiguar, disminuir y controlar los índices de siniestros que en la materia complican a la población, acción amplia y conjunta que debería ejercerse como programa de capacitación y entrenamiento en las empresas que se distinguen por su cultura de prevención y seguridad.

Esta acción conjunta ampliaría y se desarrollaría a medida de la problemática de cada empresa. Ampliaría la educación general que le dediquen los organismos oficiales sobre la materia a la población y se desarrollaría particularmente a medida de la empresa como parte integrante del programa de capacitación al personal, considerando si realiza trabajos de transporte, conduce vehículos o bien, lo hace para moverse a su trabajo y luego a su domicilio.

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*Bibliografía, datos y notas consultadas: Estadísticas ISEV, ANSV, Luchemos por la Vida, OMS.

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