Bienestar

CONOCER NUESTRA “ANCLA DE CARRERA” 

07/06/2022

*Por Paola Zabala, liquidadora en Provincia ART y directora de Comunidad Anti Bullying Argentina. 

“Una persona no puede comprenderse únicamente por su currículum, existe algo mucho más profundo y significativo: su personalidad. Es decir, cada ser humano tiene sus propias expectativas y sueños profesionales que surgen con una motivación importante a partir de las propias preferencias personales. La teoría de las Anclas de Carrera de Schein pone de manifiesto cómo cada ser humano tiene su propio autoconcepto en relación con su talento, ética personal, habilidades y prioridades en el desarrollo de la carrera profesional. Cada persona visualiza un modelo de felicidad diferente. Un ser humano tiene un buen anclaje, es decir, tienes raíces sólidas, cuando ha conseguido alinear sus sueños profesionales en la realidad de su puesto de empleo.”  

Cursando mi primer año de la Carrera Licenciatura en Higiene y Seguridad de la Facultad de Ingeniería de Lomas de Zamora a través de la materia Psicología Laboral me encontré con este material que me interpeló además de resultarme interesante. 

Explica el autor que, cada ser humano, posee lo que llamado “autoconcepto”, o forma de percibirse a sí mismo; y que en este proceso de “autorrealización” como diría Abraham Maslow o “tendencia actualizante” como la llamaría Carl Rogers nos orienta a tratar de alinear nuestras expectativas con el puesto de trabajo donde nos desarrollamos. Por el contrario, cuando nos alejamos de nuestras “Anclas de carrera” nos sentimos tironeados, insatisfechos con nosotros mismos, frustrados. 

El autor detalla ocho anclas:  

  •  “El ancla de la competencia técnica es propio de personas que dedican gran parte de su tiempo a formarse para alcanzar la máxima especialización con la que posicionarse como expertos indispensables para las organizaciones. Esta competencia, también llamada funcional, muestra el perfil de un profesional que tiene vocación por aquello que hace y cuya prioridad no es dirigir un equipo de trabajo, sino ofrecer su servicio como un valor diferencial para una empresa. Es decir, el profesional obtiene una importante fuente de autoestima a partir de su trabajo de calidad. Y encuentra en la especialización adquirida una alta seguridad en sí mismo para destacar frente a la competencia directa. 
  •  El ancla de la competencia directiva muestra el perfil psicológico de personas que se posicionan cómodamente cómo líderes de un equipo, destacan en positivo en este rol de mando. La gestión del talento es inherente a esta vocación personal propia de quienes convierten el carisma en un motor de dirección externa para guiar a un grupo humano hacia un objetivo de superación. Aquellos profesionales que tienen una orientación hacia esta dirección profesional disfrutan de las relaciones interpersonales como un valor inherente al éxito. Destacan por algunas habilidades esenciales, como comunicación asertiva, técnicas de negociación, habilidades de oratoria para hablar en público y solución de conflictos. El líder es, además, un mentor de conocimiento, puesto que a través de su ejemplo ofrece valores sólidos. 
  •  El ancla de la autonomía o independencia es propia de personas que, por su modo de ser, aspiran a tener un trabajo en el que la libertad sea una premisa esencial en el ejercicio de sus funciones. Un emprendedor que sueña con llevar a cabo su propia idea de negocio y ser su propio jefe es un ejemplo de persona a la que no le gusta estar sometida constantemente al dictado de otra autoridad, sino poder poner en práctica el criterio propio. En este contexto también se enmarca el caso de aquellas personas que, actualmente, disfrutan del teletrabajo como un valor que aporta la libertad de disfrutar del hogar incluso en horario de oficina. Así como una metodología de trabajo que aporta independencia en la gestión del tiempo al priorizar el modelo de trabajo por objetivos.  
  •  El ancla de la seguridad o la estabilidad hace referencia a la proyección de futuro que realiza aquel profesional a quien le gusta visualizarse desde el presente con un plan de mañana que le aporta tranquilidad para su estilo de vida. Por ejemplo, muchas personas se preparan para conseguir plaza en una oposición con el fin de lograr una estabilidad para toda la vida. Otras desarrollan una alta dedicación hacia su empresa, no valoran un cambio de empleo. Esta seguridad laboral conecta con la estabilidad psicológica que experimenta aquel que siente que tiene las condiciones ideales para poder hacer planes de futuro cuando consigue este objetivo deseado. Personas que observan la falta de estabilidad profesional como un foco constante de estrés, sufrimiento y ansiedad. 
  •  El ancla del servicio o la dedicación hace referencia a aquellos profesionales que quieren mejorar el mundo a través de su trabajo, personas comprometidas con el tiempo que les ha tocado vivir que tienen un alto sentido de los ideales y son fieles a esta ética personal que busca la excelencia en el obrar. Así, una persona con esta inquietud interior rechazará un empleo que va en contra de su propia ética, porque esta lucha interior agota mentalmente. Los emprendedores sociales que se implican en causas nobles y justas son una clara referencia de servicio y dedicación a la comunidad a través de su tarea. 
  •  El ancla del puro reto es propia de quienes experimentan la adrenalina de un nuevo objetivo como un estímulo para evolucionar profesionalmente en la dirección deseada. Estas personas se sienten estancadas cuando realizan un empleo rutinario y monótono, muy propio de tareas mecánicas. Su talento y su ingenio se agudizan cuando surge la implicación emocional e intelectual con un nuevo proyecto. Este perfil psicológico es propio de personas que, de un modo proactivo, toman la iniciativa de la búsqueda constante para obtener nuevas ideas, abrir otras puertas y salir de la zona de confort por medio de un plan de acción apasionante. 
  •  El ancla del estilo de vida integrado es habitual en aquellas personas para las que el trabajo es importante, pero no tanto como su familia. Por esta razón buscan un empleo que se ajuste a este estilo de vida. Un trabajo que les permita disfrutar de su hogar y seres queridos, en una constante armonía con el ejercicio de sus funciones profesionales. Esta integración de trabajo y vida es una ecuación que define a la perfección a quienes tienen este tipo de motivación. 
  • El ancla emprendedora es propia de perfiles que tienen una actitud proactiva para ofrecer nuevas soluciones a los clientes a través de una idea original e innovadora. Son personas visionarias, capaces de apostar por una idea en la que creen, asumiendo los riesgos que ello implica desde distintos puntos de vista, por ejemplo, el plano económico. Son personas inquietas y creativas, capaces de encontrar soluciones allí donde otros observan obstáculos. 

La pregunta que los y las invito a pensar es: ¿Dónde se encuentra tu ancla? ¿Estás siendo la versión de vos mismo/a con la que soñaste, o postergaste tus sueños en pos de la estabilidad económica, o cualquier otra justificación? 

Postulaba allá por el año 1960 el autor Douglas Mc Gregor (economista estadounidense) los fundamentos y características de su teoría X e Y relacionada con el comportamiento humano. La teoría X indica que los trabajadores configuran al trabajo como un castigo, que sienten cierta aversión hacia él y lo evitarán siempre que puedan. Es más, enuncia que necesitamos el castigo para ser capaces de realizar el esfuerzo adecuado. La teoría Y, por el contrario, asume que el trabajo no tiene que ser necesariamente desagradable, sino por el contrario que el trabajo puede ser una fuente de satisfacción. En lo personal, me inclino a posicionarme del lado “Y” de esta teoría. 

¿Por qué no buscar, y con destreza, encontrar la forma de alcanzar en nuestro trabajo una forma de expresión de nuestro talento?

Ojalá tengamos la lucidez necesaria de recordar siempre que “esta” es nuestra oportunidad de vivir la vida, que el tiempo no regresa, que no hay borradores y que cuando el finde nuestra existencia nos alcance ojalá no nos encuentre anhelando lo que hubiéramos querido hacer y no hicimos.  

Un 70% de nuestra vida útil la pasamos en nuestro trabajo, entonces bien, ¿por qué no intentar aspirar a nuestra felicidad en horario laboral? Siempre del lado Heidegger de la vida.  

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REFERENCIAS: 

https://www.cerem.es/blog/las-anclas-de-schein-empujan-tu-carrera

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