Empresa saludable

POLÍTICAS DE GÉNERO Y BIENESTAR LABORAL

21/10/2021

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* Por Melisa Di Marco, Lic. en Publicidad – Marketing & Publicidad en Provincia ART

¿Cómo impactan las políticas de género en el bienestar laboral? ¿Es posible nutrir los entornos de trabajo desde la diversidad y erradicar la discriminación? ¿En qué medida deben atravesarse las dinámicas corporativas por las luchas coyunturales de minorías sociales?

Para intentar responder estas preguntas debemos definir qué se entiende por bienestar laboral. Este concepto hace referencia a la satisfacción que logran alcanzar las personas mientras desempeñan sus funciones en el trabajo. Además, esta sensación resulta de la sumatoria de varios factores: un ambiente laboral agradable, el reconocimiento del trabajo correctamente ejecutado, la posibilidad de desarrollo personal y profesional, el cuidado integral de la salud por parte de quienes emplean a estas personas, entre otros tantos.

Teniendo en cuenta que el bienestar en el trabajo tiene incidencia en el entorno familiar y social, es relevante incorporar políticas de género dentro de las dinámicas corporativas para aportar valor e iniciar la transformación hacia una empresa saludable.

En definitiva, es responsabilidad de las empresas cuidar a quienes trabajan en ella y llevar a cabo todos los esfuerzos posibles para asegurar tanto su bienestar como la ampliación de derechos laborales. Esta tarea debe considerarse como una inversión altamente positiva ya que mejorará la productividad y la sinergia entre los y las colaboradoras con sus líderes.

Ahora bien, ¿Cuáles son las recomendaciones más habituales para potenciar el bienestar en entornos de trabajo? ¿Cómo podrían potenciarse a través de políticas de género?

  1. Equilibrio entre el trabajo y la vida familiar

Tomar medidas para conciliar la jornada laboral con la vida personal es fundamental para iniciar el camino hacia el bienestar de las personas trabajadoras. Pero lo es aún más, no asumir qué roles desempeñan en sus familias por su condición de género. Siempre es mejor preguntar sobre sus necesidades y de qué manera intentar satisfacerlas. Una idea para tener en cuenta podría ser igualar las licencias de mapaternidad para fomentar la corresponsabilidad familiar y no delegar las tareas de cuidado únicamente en la persona con capacidad de gestar.

2. Fomentar el desarrollo profesional

Habilitar espacios de capacitación y brindar posibilidades de ascenso y desarrollo dentro de la compañía otorga grandes resultados respecto del bienestar laboral. Ahora bien, un punto clave es que no queden supeditadas al género. Es decir, debemos entender que las tareas y los talentos no deben segmentarse por esta condición. ¿Cómo hacerlo? Por ejemplo, dentro del binario cisgénero, podrían incorporarse hombres en tareas comúnmente feminizadas como atención al público o secretarías. También, podría capacitarse a las mujeres para que se desempeñen en tareas que exijan mayor uso de fuerza. Pensando en el colectivo LGBTTIQ+, podríamos no considerar excluyente la experiencia previa al momento de realizar búsquedas de personal, ya que su acceso al trabajo registrado se ha visto limitado en gran medida a lo largo de los años.

3. Garantizar un ambiente laboral saludable

Ofrecer cursos sobre el manejo del estrés o sobre primeros auxilios es una manera de ejercer la prevención de riesgos del trabajo y debe hacerse si queremos asegurar el bienestar laboral. Pero, para generar un entorno seguro es igualmente importante capacitar sobre el respeto a la diversidad, cómo actuar ante el acoso laboral o sobre cómo identificar y erradicar la violencia y discriminación contra las mujeres. Para esto pueden incorporarse alianzas estratégicas con especialistas en la temática y crear planes de trabajo con impacto a corto, mediano y largo plazo.

4. Incentivar espacios de escucha activa

Muchas organizaciones implementan encuestas de clima de manera anual e incluso anónima. De este modo, las personas transmiten sus inquietudes, necesidades y deseos sobre cómo mejorar el entorno de trabajo y su desarrollo profesional. Una manera de implementar las políticas de género en este punto es habilitar espacios de escucha sobre las situaciones personales que pueden afectar el desempeño laboral. Un ejemplo claro es el efecto que produce la violencia de género, ya que esta puede dificultar el acceso a la salud, el sustento económico, la organización familiar y el cuidado de les hijes o la gestión de las emociones. En estos casos es importante no solo contar con personal capacitado en la temática sino también conocer y difundir los canales de soporte y acompañamiento a las víctimas de este tipo de violencia.

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