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Ajustes que hacen la diferencia en los puestos en pantalla

Un puesto de pantalla bien configurado mejora la comodidad y evita molestias frecuentes. La ergonomía en oficina se fortalece cuando se realizan ajustes simples que ordenan el espacio y favorecen una postura más natural durante la jornada.

Ubicar la pantalla a la altura correcta
La posición de la pantalla influye de manera directa en el cuello y la espalda.

El borde superior debe quedar a la altura de los ojos para evitar inclinaciones sostenidas.

La distancia recomendada permite leer sin esfuerzo y reduce la tensión visual. Un soporte regulable o una base estable ayudan a lograr esa alineación.

Ajustar silla y escritorio para lograr estabilidad

La silla debe acompañar el movimiento sin generar puntos de presión. Un respaldo que sostenga la zona lumbar reduce molestias en la espalda. La altura adecuada permite que los pies apoyen por completo en el suelo o en un apoya pies.

El escritorio necesita una superficie despejada que permita ubicar el teclado y el mouse a la altura del codo.

Esta organización evita tensiones en hombros y brazos, y facilita una rutina más cómoda.

Ordenar accesorios y evitar esfuerzos innecesarios

Los elementos de uso frecuente deben quedar al alcance de la mano. Ubicar el teléfono, cuadernos o documentación en un área cercana reduce movimientos repetitivos. También conviene alternar tareas para evitar posturas prolongadas en la misma posición. 

Con estos ajustes, el puesto de pantalla se convierte en un espacio más saludable. Cada decisión aporta estabilidad y mejora la experiencia de trabajo diario.