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Cómo elegir la ventilación adecuada para cada espacio

La calidad del aire define buena parte del bienestar en cualquier espacio de trabajo. Una ventilación bien elegida reduce molestias, evita acumulación de sustancias y mejora la concentración.

Ventilación general para renovar el aire
La ventilación general distribuye el aire de manera uniforme y favorece la dilución de sustancias presentes en el ambiente. Abrir ventanas en puntos opuestos genera circulación natural y ayuda a mantener una temperatura estable. En edificios con sistemas mecánicos, los extractores y los inyectores ordenan el flujo y aseguran un recambio constante.

Ventilación local para capturar en la fuente
Cuando las tareas producen partículas, humos o vapores, la ventilación local se convierte en la opción más eficaz.

Un brazo extractor o una campana bien posicionada capturan el contaminante antes de que se disperse.

El control de contaminantes mejora cuando la boca de extracción queda lo más cerca posible del punto de emisión.

Elegir el sistema según la necesidad del puesto

Cada espacio requiere una evaluación sencilla: qué tareas se realizan, qué sustancias aparecen y cuánta superficie ocupa el puesto. En actividades de bajo impacto, alcanza con ventilación general bien distribuida. En tareas de mayor riesgo, conviene sumar equipos locales que actúen en el punto exacto de emisión.

Una ventilación adecuada no solo mejora el confort. También sostiene la prevención y reduce incidentes asociados a la calidad del aire.