Bienestar

NO SOS UNA LISTA DE PENDIENTES

18/05/2021

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* Por Jose Luis Pannunzio, Licenciado en Higiene y Seguridad – Provincia ART.

Las máquinas trabajan a velocidad constante. Cuanto mas rápido mejor. Nuestro mundo está cada vez mas diseñado por y para ellas, pero… ¿lo que funciona bien para las máquinas es aplicable a las personas?

Nos estamos adaptando a las máquinas y nos regimos por sus mismos patrones:

  • Se juzga a las personas por lo rápido que responden, no por sus respuestas.
  • Estar siempre disponible se convirtió en algo para alardear.
  • Estar ocupado está muy bien visto.

Hemos creado una floreciente industria de productividad personal y gestión del tiempo que premia a la eficiencia por encima de todo lo demás. En resumen, las personas nos acostumbramos a estar todo el tiempo tachando cosas de la lista de pendientes y, sin esa lista, nos sentimos vacíos.

No podemos parar

El rol de la tecnología, la cultura de la inmediatez, la velocidad y el tiempo, parecen nunca alcanzarnos. El tipo de trabajo que hacemos hoy y la naturaleza de los problemas que enfrentamos, requieren de más pausas, no de menos. Solemos asociar a la pausa con procrastinación y no con reflexión o sabiduría.

“Hacer una pausa es una necesidad permanente, no puntual. El entusiasmo con el que seguimos adelante siempre hace que hagamos a un lado los espacios para tomar consciencia, apreciar o reflexionar. Es algo en lo que todos caemos. La idea de no perder nunca el tiempo tiene un precio”, explica Robert Poynton en su libro “Pausa: no eres una lista de tareas pendientes”.

Beneficios de tomarse una pausa

Aunque suena paradójico, vivimos en un estado de atención parcial porque se nos interrumpe todo el tiempo, pero nunca hacemos una pausa nosotros, de manera consciente, ni por voluntad ni por necesidad.

  • Aquí la tecnología es un gran responsable.

Según plantea el autor, estamos siempre ante falsas alternativas como “rápido frente a lento” o “trabajo frente a vida”. Al enfrentarnos a estas falsas alternativas se nos escapa que hay otras opciones menos antagónicas y no prestamos atención al valor de la variación y la modulación.

“Independientemente de lo que estemos haciendo o de la velocidad a la que nos movamos, siempre existe la posibilidad de hacer una pausa. Hacer pausas es parte de vivir y respirar. De hecho, entre respiración y respiración también hay una pausa”, argumenta.

Según Poynton, descansar no es el único propósito de parar. Asegura que en una pausa nos podemos cuestionar maneras de actuar, se nos pueden ocurrir nuevas ideas o sencillamente apreciar la vida que tenemos.

También explica qué si no paramos un momento a observarnos a nosotros mismos, cómo podremos analizar qué otras cosas podríamos hacer o en quién nos podríamos convertir; o cómo podremos escuchar lo que dice nuestro corazón.

Una vida sin pausas no es saludable: Influye en cómo nos sentimos.

Y, si no paramos, la vida se va a encargar de parar y hacerlo, y las consecuencias no siempre serán las mejores.

“Además, del costo en salud y cordura, está todo lo que nos perdemos en el camino. Si no nos detenemos, nos perdemos la vista o el camino que tomamos”, asegura y afirma que al empeñarnos a pasar de una tarea a otra podemos acabar siendo una lista de tareas pendientes, perdiendo nuestro verdadero yo.

Es el momento de empezar a encontrar esas pausas

Descubrir qué nos aportan y cómo las necesitamos. Ya sea una respiración hasta tomarse un año sabático.  Nada tiene que ser extremo, pero si constante. Las pausas tienen que ser una forma de vida. Y siempre cabe recordar que no es una cuestión de tiempo, sino el valor que le demos.

No es lo mismo un minuto en la fila del supermercado que un minuto respirando. Está en cada uno de nosotros a que hecho destinarle el tiempo, ya que nadie puede prevenirse de lo que desconoce.

Referencia:

  • Libro “Pausa: no eres una lista de tareas pendientes”, de Robert Poynton

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