Bienestar / Empresa saludable

PREVENIR EL ACOSO LABORAL – PARTE 2

07/06/2021

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* Por Ezequiel Dominguez, Lic. en RRLL especializado en factores de riesgos psicosociales en el trabajo y RSE – Servicios de Prevención en Provincia ART.

Como vimos en la primera parte de este artículo, “el acoso laboral o mobbing, se define como una situación en la que un trabajador o una trabajadora o varios, ejercen una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y recurrente, durante un tiempo prolongado, sobre otro con el fin de destruir sus redes de comunicación, su reputación, perturbar el ejercicio de sus labores y conseguir su desmotivación (Leymann 1996)”.

En este segundo envío veremos cómo erradicarlo y qué herramientas son útiles a la hora de abordarlo en empresas e instituciones.

De una organización tóxica a una cultura preventiva tendiente al bienestar físico, mental y emocional

Una organización, donde se desarrollan situaciones de acoso laboral, sin protocolos, sistemas de denuncias, o que hace caso omiso al hostigamiento, es lo que se llama una “organización tóxica”: no tienen en cuenta la subjetividad de las personas trabajadoras, son cosificadas, vistas como simples objetos reemplazables y desechables, fundada en un clima de violencia, miedo, desconfianza e indefensión. Esto provoca niveles elevados de ausentismo, de rotación, de gran propensión a accidentes y enfermedades, de insatisfacción laboral y de bajo rendimiento, y el estrés, o mejor dicho el distrés, se encuentra instalado y forma parte de la cultura interna.

Existen gran cantidad de normativas, convenios y resoluciones, tanto nacionales como internacionales, que promueven la erradicación del acoso laboral. Entre ellas, se destaca la Ley de Higiene y Seguridad en el Trabajo N° 19.587, que en su cuarto artículo establece que “la higiene y seguridad en el trabajo comprenderá las normas técnicas y medidas sanitarias, precautorias, de tutela o de cualquier otra índole que tengan por objeto: a) proteger la vida, preservar y mantener la integridad sicofísica de los trabajadores;b) prevenir, reducir, eliminar o aislar los riesgos de los distintos centros o puestos de trabajo” -entre otros-. Bajo esta mirada, el acoso laboral puede ser entendido como un riesgo, que no debe ser solamente materia del departamento de recursos humanos sino también del personal de higiene y seguridad, medicina laboral y otras áreas estratégicas, abarcando la salud integral de su plantilla.

El traspaso a una organización saludable es imprescindible y para eso se deben tomar medidas y realizar acciones preventivas en lo inmediato con esfuerzos sistemáticos, planificados y proactivos.

¿Cómo llevarlo adelante?

El primer paso es que la institución asuma un compromiso de tolerancia cero hacia la violencia laboral y luego diseñar políticas acordes. El instrumento que formaliza la prevención es el protocolo, que tiene por objeto definir pautas de cómo identificar si estamos ante una situación de este tipo, cuál será el procedimiento de actuación y denuncia y cómo garantizar los derechos de las personas que la sufren. Este será dirigido a todo el personal independientemente del tipo de contratación laboral.

De nada sirve el protocolo si no se imparten directivas sobre cuestiones como: la comunicación formal a través de los medios oficiales de la compañía (casilla de mail, intranet, afiches, etc.); la formación y capacitación para concientizar y dar a conocer su contenido; y la obligatoriedad y responsabilidad de respetarlo. Por otro lado, a largo plazo, es imprescindible garantizar su cumplimento e ir reforzando su contenido, para evitar que no sea tomado como una acción más de la compañía que caiga es desmedro del tiempo.

La lucha contra el acoso laboral es una responsabilidad de todos y todas, que requiere involucrarse y unir esfuerzos para prevenir, denunciar y sancionar este tipo de comportamientos, más allá de la legislación vigente, ya que no sólo afectan a aquel que los sufre en forma directa, sino que genera consecuencias en toda la organización.  Mediante la implementación de un protocolo contra el acoso laboral se logrará desarrollar en el tiempo una cultura preventiva que garantice el bienestar físico, mental y emocional, libre de violencia, para todos los integrantes de la organización.

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