Bienestar

RIESGO DE CAIDAS EN INFANTES

27/09/2021

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* Por Verónica Dominguez – Coordinadora de Prevención en Provincia ART

Riesgo Zero continúa creciendo y sumando espacios: con este primer artículo presentamos “Prevención en la vida cotidiana”. Se trata de una serie de contenidos que retoma un aspecto fundamental de la cobertura de riesgos del trabajo pero que no es menor en nuestro día a día del hogar. Recorriendo experiencias personales, te invitamos a conocer información útil para todos y todas con la intención de ayudar a evitar situaciones riesgosas en la vida cotidiana.

Cuando mis dos hijos mayores eran pequeños, vivíamos en un departamento ubicado en un edificio antiguo, con pocas ventanas, estrechas, y sin balcones. El tercero nació con la familia mudada a una casa y, cuando empezó a gatear y caminar, tomamos conciencia de la cantidad de nuevos riesgos y peligros que enfrentábamos: escaleras y barandas, ventanas en planta alta, balcones, etc.

Una mañana, como cualquier otra, estaba haciendo las camas cuando de pronto dejé de escuchar al chiquito que estaba jugando en el suelo cerca mío. Me asomé por la ventana y llegué a tiempo para agarrarlo: el pequeño de 2 años había abierto la puerta ventana, salido al balcón, trepado al motor del aire acondicionado y estaba a punto de subirse a la barandilla del balcón para observar qué había abajo. Fue un segundo de descuido, pero bastó para que se generara una situación potencialmente muy peligrosa.

Prevención de caídas

Las caídas (tanto a nivel como en altura) son la causa más común de lesiones en niños; y combinadas con otros riesgos (como por ejemplo la piscina) pueden derivar en accidentes muy graves e incluso mortales. ¿Cómo evitarlos? Aplicando los pasos habituales de prevención: identificar el riesgo, eliminar el riesgo, mitigar el riesgo y medidas complementarias.

La regla de oro es no dejar a los niños desatendidos. Durante los primeros años, los niños necesitan la supervisión permanente de un adulto. Los cochecitos, cunas o andadores no son sustitutos seguros de la mirada adulta; de hecho, pueden agravar el riesgo de caídas.

Una segunda medida es adaptar el espacio para que sea lo más seguro posible. ¿Dónde hacer foco?

  • Alturas: las ventanas de planta alta o que dan acceso a balcones deben contar con trabas de seguridad, topes de apertura (si el diseño de la ventana lo permite) y redes de protección. Los muebles deben estar siempre alejados de la ventana para que los niños no se trepen.
  • Escaleras: podemos colocar puertas de seguridad en planta baja y planta alta para evitar que el niño suba o baje solo. Si a la escalera se accede mediante una puerta (por ejemplo, un sótano o un altillo), podemos dejarla trabada permanentemente (cerrada con llave, con un pasador o traba). Las escaleras deben estar siempre libres de objetos y, de preferencia, contar con baranda.
  • Barandas: el espacio entre barrotes debe ser lo suficientemente pequeño como para que el niño no pueda asomarse. Caso contrario, podemos colocar redes de protección.
  • Equipamiento para bebés: la silla alta de comer, el cambiador, el cochecito y otros equipamientos cuentan con correas de seguridad para evitar caídas. Además, los niños no deben dejarse en estos elementos sin supervisión. El lugar más seguro para un niño siempre es el suelo. En cuanto a los andadores, diversas asociaciones pediátricas del mundo directamente recomiendan no utilizarlos.
  • Camas: la transición de la cuna a la cama puede dar lugar a caídas. En las camas litera o marineras, es conveniente que la cama superior sea ocupada por el niño más grande y que cuente con una baranda de seguridad. En las camas bajas también pueden colocarse esas barandas o bien optar por camas “estilo Montessori” en las que el elástico del colchón va directamente sobre el suelo.
  • Bañeras: la entrada y salida de la bañera puede generar resbalones y caídas. Además de ayudar al niño, podemos colocar alfombras antideslizantes y secar rápidamente el piso después del baño.
  • Piscinas: siempre deben contar con protección y, si vamos de visita a una casa que no la tiene, estar permanentemente atentos a los niños.

Educar en prevención

Como medida complementaria podemos educar a los niños para incorporar hábitos preventivos:

  • Hablarles con claridad, y desde pequeños, acerca de los riesgos y cómo cuidarse; por ejemplo: “nunca bajes solo la escalera, hacelo con un adulto y agarrate siempre de la baranda”.
  • Dar el ejemplo: adoptar siempre nosotros la conducta segura (ejemplo: tomarnos siempre de la baranda), no dejar que los hermanos mayores tengan conductas riesgosas que los más pequeños puedan imitar (por ejemplo, asomarse de ventanas o balcones, trepar a muebles).
  • Generar pequeñas rutinas: la repetición de actividades simples en forma diaria, asociándolas a un juego o una canción, permite generar rutinas que los niños internalizan. Podemos pensar un juego para entrar y salir de la bañera en forma segura o para subir y bajar de la cama.

Generar buenos hábitos en los niños y las niñas no sólo nos ayudará a prevenir accidentes en nuestra propia casa, sino también a que incorporen conductas seguras para cuando estén en otros contextos y ambientes.

Para seguir leyendo:  Manual de Prevención de Accidentes (2005) de la Sociedad Argentina de Pediatría https://www.sap.org.ar/docs/profesionales/manual_accidentes.pdf. También podes descargar material relacionado con prevención haciendo clic acá.

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