Técnicas de prevención

PREVENCIÓN DE ADICCIONES EN LAS EMPRESAS

13/09/2022

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*Por Ezequiel Dominguez – Lic. en RRLL, Especialista del Programa de Bienestar Psicosocial de Provincia ART.

La pandemia ha traído una gran cantidad de problemáticas, entre una de ellas, consecuencias en la salud mental, principalmente por el gran número de casos de depresión y trastornos de ansiedad en la población. Sin embargo, los elevados niveles de estrés, malestar, incertidumbre, soledad, aburrimiento y frustración de estos últimos dos años, provocaron un incremento en la adicción de sustancias como consumo de alcohol, tabaco, drogas, entre otros.

Muchas personas que abusaban antes de la pandemia del uso de sustancias, probaron con otras que sean más fáciles de acceder, pero en muchos casos hasta más perjudiciales, como también se registran elevados números de personas que fallecieron a causa de ellas.

Consumo problemático y adicción.

Cuando el consumo comienza a afectar la vida tanto familiar, laboral, social, educativa, económica y de relación, al punto de no lograr limitar su consumo, no poder negarse a ellas generando problemas en la vida cotidiana y la rutina, se habla de consumo problemático. Este concepto no se refiere solo al consumo de sustancias como el alcohol, el tabaco, drogas psicotrópicas legales o ilegales, sino también, a comportamientos o conductas compulsivas de los sujetos hacia el juego, las tecnologías digitales, la alimentación, las compras o cualquier otro consumo percibido como incontrolable.

Al no generar una dependencia, se posibilita una intervención sin que se haya instalado como una enfermedad. En caso contrario, cuando se comienza a generar una dependencia a una sustancia o un comportamiento compulsivo, se considera una adicción, donde la enfermedad se encuentra instaurada, producto de una dependencia física y/o psíquica.

La adicción puede definirse como la dificultad que se presenta en el control sobre el uso de drogas, la necesidad de búsqueda compulsiva de la misma y el consumo repetido a pesar de las consecuencias negativas significativas tanto a nivel físico como psicológico, que puedan ocasionarle a la persona que la padece. La misma puede llegar a presentar interés en regular su consumo, pero sus permanentes esfuerzos son fallidos. 

En cambio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) la considera una enfermedad física y psico emocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. Se caracteriza por un conjunto de signos y síntomas, en los que se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales.

Por eso es necesario destacar que no todo consumo problemático de sustancias es parte de una adicción, aunque si todo problema de adicción es parte de un consumo problemático de sustancias.

La pandemia aún continúa.

Ya eliminadas varias restricciones, con la vuelta a la presencialidad al trabajo y a la educación y el plan de vacunación, pareciera que esta nueva realidad se asemeja un poco más a las rutinas y ritmos prepandémicos. Sin embargo, los estragos que dejó y las problemáticas o desafíos actuales crean un entorno propicio para que varios estresores sigan vigentes y provoquen también, la aparición de otros nuevos, por lo cual, aquellas personas que padecen una adicción se les complica abandonar o reducir el consumo, además hace que sea mucho más difícil o tengan recaídas.

Cabe destacar que la psicoterapia, se vio afectada por la pandemia, los encuentros presenciales se vieron imposibilitados, sin embargo, con las nuevas tecnologías, se logró atender la demanda de los pacientes, acompañarlos, contenerlos y trabajar en estrategias de afrontamiento para lidiar con el panorama incierto y frustrante, todo ello para no recaer en el consumo.

El ámbito laboral.

Con la vuelta a la presencialidad, muchos trabajadores volvieron a prestar servicios físicamente en sus empresas, desde un modelo híbrido o presencial 100%. Otros que, frente a la pandemia, por ser trabajadores esenciales prestaron servicios, aún continúan bajo esa modalidad. No obstante, las empresas se encuentran preocupadas por la salud mental de sus trabajadores, los elevados niveles de ansiedad, depresión y adicciones se convierten y consideran una “pandemia” que resulta alarmantes además de la difícil tarea de abordar esta problemática.

Si bien, el consumo problemático y las adicciones, siempre fueron un tema desafiante para las empresas, con la casi finalizada pandemia, muchas empresas se adelantaron a esta problemática y comenzaron a implementar políticas y procedimientos para abordar, intervenir y tratar de manera eficaz esta cuestión de atención inmediata, entendiendo que el consumo problemático genera consecuencias negativas que no solo repercuten en la salud del trabajador que lo padece, sino también de ello, pueden derivar en accidentes, poner en riesgo a sus entorno, mayores niveles de ausentismo, provocar conflictos laborales, problemas de comunicación y rispideces y malestar en los equipos.

Pero más allá de la pandemia, y con la concientización en estos últimos años acerca de los factores de riesgo  psicosocial en el ámbito laboral, se debe tener en cuenta que el trabajo puede ser causante de consecuencias físicas y psíquicas y el establecimiento de patologías, por lo cual, aquellas condiciones insalubres, donde existen relaciones laborales conflictivas, violencia y acoso laboral, precariedad en la contratación, elevadas demandas de carga de trabajo,  donde prevalece el malestar, sentimientos de insatisfacción, de inseguridad, de miedo, desmotivación, etc., todas ellas, condiciones laborales que pueden provocar cierta vulnerabilidad en el trabajador en incurrir en un consumo problemático de una o varias sustancias para así amortiguar dichas condiciones desfavorables afectando a un más toda la actividad laboral, como también potenciar una conducta adictiva ya instaurada.

El desafío que tienen las empresas, es estar alertas a las situaciones y necesidades particulares de cada trabajador sobre todo en el contexto actual de pandemia, generar ámbitos cálidos y de confianza que promuevan compartir su sufrimiento y/o malestar, concientizar y sensibilizar en esta problemática desde la esencia que propone la prevención primaria, sin olvidar la responsabilidad y obligación que tiene el empleador de capacitar en estas temáticas (establecidas en la Resol 905/15: drogas de abuso, efectos del tabaco , vida saludable). A ellos, se le suma los desafíos de establecer políticas de prevención laboral de adicciones, programas preventivos y procedimientos de actuación para la intervención, como también detectar factores de riesgos psicosociales que pueden provocar recurrir a un consumo problemático para transformarlos en factores de desarrollo y protección que generan bienestar y satisfacción laboral.

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