Columna del Experto

EL SISTEMA INMUNOLÓGICO: PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES – Parte 2

26/05/2021

Etiquetas: , ,

* Por Gisela Pattarone, Médica – Medicina Laboral en Provincia ART.

En esta segunda parte, abordaremos las herramientas para mantener las funciones del Sistema Inmunológico y prevenir enfermedades.

Inmunonutrición:

Es sabido que existe una relación entre el estado nutricional de una persona y su resistencia a padecer infecciones. Ha sido ampliamente documentado en las investigaciones que de la interacción entre malnutrición e infecciones aumenta la tasa de mortalidad 1,2.

  • Hidratos de Carbono e inmunidad: Como macronutrientes, los carbohidratos resultan fundamentales porque son la fuente de energía más importante. A nivel inmunológico intervienen en la respuesta inmune celular. Por ejemplo, referido a los anticuerpos todas las inmunoglobulinas (Ig) y muchos factores del complemento se encuentran glicosilados, es decir, están unidos a carbohidratos.
  • Grasas: Los ácidos grasos son importantes en el funcionamiento del sistema inmunitario están implicado en la fluidez de las membranas celulares. Este aspecto es necesario para expresar receptores que reconozcan los agentes infecciosos, por ejemplo. Por otro lado, los Ácidos grasos poli-insaturados del tipo omega-3 actúan como competidores del ácido araquidónico (AA) un mediador inflamatorio.
  • Proteínas: Una deficiencia proteica puede dar lugar a menor producción de anticuerpos.
  • Aminoácidos, principalmente la arginina, glutamina y cisteína son estimuladores de la actividad de los linfocitos T.

Vitaminas:

B6, B9 y B12: Su déficit provoca una alteración en la maduración de las células inmunitarias.

Vitamina C, E, y A: Intervienen en la función de ser inmunoestimulantes y antioxidantes. Su déficit puede producir numerosas enfermedades, principalmente en relacion al sistema inmunológico al encontrarse disminuidas es menor la protección frente al daño oxidativo lo cual altera la respuesta inmunitaria.

Vitamina D: La vitamina D incrementa la inmunidad innata y mejora la regulación de la inmunidad adquirida, lo cual produce un incremento de la tolerancia inmunológica a los propios tejidos3.

Minerales como el Cinc, Hierro, Cobre, Magnesio y Selenio: Resultan micronutrientes esenciales para el desarrollo, crecimiento, mantenimiento y funcionamiento normal del sistema inmunitario, siendo necesario para la diferenciación, maduración y activación de los distintos tipos de células inmunocompetentes, así como para la secreción de citoquinas con propiedades autocrinas, paracrinas y endocrinas, ejerciendo así una correcta defensa del huésped4.

De esta forma las recomendaciones postuladas como sinónimo de nutrición antiinflamatoria se orientan a maximizar el consumo de alimentos ricos en nutrientes y minimizan los productos de origen animal, incluidos los lácteos y los alimentos procesados ​​con azúcar, sal y aceite añadidos.

Además, una dieta de alimentos integrales de origen vegetal promueve el aumento del consumo de verduras de hoja verde, verduras, frutas, legumbres y granos integrales como alimentos básicos ya que se ha demostrado que los beneficios de una dieta basada en plantas y alimentos integrales influyen sustancialmente en prevenir el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, así como en muchas enfermedades malignas comunes ya que actúan sobre los factores de riesgo modificables para enfermedades cardiovasculares y numerosos cánceres (Bodai BI, 2018)5.

Hábitos de Sueño, ejercicio físico y estrés como inmunoreguladores:

El sueño es un proceso que ocupa la tercera parte de la vida del ser humano y resulta imprescindible para que el individuo mantenga la homeostasis del organismo, es decir el correcto funcionamiento. La reducción de sueño tiene efectos adversos que alteran el metabolismo y produce incremento en sustancias proinflamatorias como la proteína C reactiva, interleucina (IL)-6 y factor de necrosis tumoral (TNF). Estas citocinas activan a NF-κB, por lo que la alteración en el sueño puede ser un factor de riesgo para desarrollar enfermedades inflamatorias crónicas y metabólicas6.

El ejercicio físico es variado y depende del tipo, la duración, la intensidad y la cronicidad del ejercicio y de las diferencias de la constitución de los individuos. En general se acepta que la respuesta integrada al ejercicio acorde permite mantener y reforzar las funciones inmunológicas. Por ejemplo, la concentración de neutrófilos se incrementa durante el ejercicio, situación que se prolonga incluso después de éste, además las células NK, B y T son reclutadas al torrente sanguíneo, lo que se refleja en un incremento en el recuento total de linfocitos7.

Existen numerosos factores sociales, físicos y biológicos que provocan estrés y por lo tanto, pueden ser causa de disminuir las funciones inmunológicas. Son numerosos los mecanismos estudiados asociados, básicamente implica que, bajo condiciones de estrés agudo, la activación del sistema nervioso conduce a una liberación de norepinefrina siento esta quien media los efectos metabólicos y cardiovasculares adaptativos bajo condiciones de estrés. Sin embargo, en condiciones de estrés crónico o prolongado, las acciones excesivas pueden conducir a alteraciones fisiopatológicas. Se ha demostrado una disminución en la capacidad de los linfocitos para eliminar infecciones virales, menor eficiencia de los granulocitos debido a una baja adherencia lo cual se traduce en menor respuesta de la inmunidad innata. También en situaciones de estrés crónica la producción normal de anticuerpos como es el nivel de Inmunoglobulina A se ha visto disminuido, asi como una menor función de las células NK lo cual implica menor respuesta frente a una infección8

Resumiendo, las herramientas para mantener las funciones del sistema inmunológico implican incorporar aspectos referidos a la nutrición antiinflamatoria lo cual se orientan a maximizar el consumo de alimentos ricos en nutrientes y minimizan los productos de origen animal, incluidos los lácteos y los alimentos procesados ​​con azúcar, sal y aceite añadidos. Tener en cuenta el descanso como parte esencial en nuestros días, tanto para permitir que nuestra energía se renueve, así como para que nuestro cuerpo realice funciones protectoras y sanadoras para nuestro propio organismo. Los hábitos del sueño tienen que ver no solamente con la cantidad de horas sino con el cómo descansamos para evitar los disruptores del sueño.  Respecto a la actividad, como seres humanos, somos seres activos, todo nuestro cuerpo está preparado para estar activo. Las recomendaciones se orientan a que en nuestra diaria busquemos movernos más como tomar la escalera, realizar caminatas, actividades de jardinería, limpieza y orden. Así como también realizar si es posible una actividad deportiva recreativa. Por último, y no por eso menos importante buscar desarrollar estrategias para controlar el estrés. Esta demostrado en las investigaciones que tener un estilo de pensamiento recurrente, intrusivo e incontrolable puede provocar depresión si la rumiación es sobre hechos negativos y ansiedad si se centra en hechos futuros potencialmente negativos por lo cual resulta muy importante incorporar conceptos relacionados a traer consciencia a nuestro presente. En este sentido la meditación o el mindfulness son actividades que permiten entrenar nuestra atención. Resulta necesario entender que nuestra mente continuamente crea pensamientos pero que no implican realidades y/o verdades para gestionar nuestras emociones y acciones.

Provincia ART ofrece cursos gratuitos a sus clientes sobre El sistema inmune para prevenir enfermedades. Para conocer la oferta de capacitaciones, hace clic acá.

1. Chandra RK. Nutrition and the immune system: an introduction. Am J Clin Nutr 1997;66:460-63S.

2. Chandra RK. Nutrition and the immune system from birth to old age. Eur J Clin Nutr 2002; 56 (Suppl 3): S73-6.

3. Fernández de Abreu DA, Eyles D, Feron F. Vitamin D a neuroimmunomodulator: implications for neurodegenerative and autoimmune diseases. Psychoneuroendocrinology 2009, 34: 265-77

4. Marcos A, Nova E, Perdigón G, de Moreno A. Nutrición e Inmunidad: Nutrición y Salud Pública. Métodos, Bases Científicas y Aplicaciones. 2a edición. Capítulo 52. Serra Ll, Aranceta J, Mataix J, eds. MASSON S.A. Barcelona. 2006: 482-90

5. Bodai BI, Nakata TE, Wong WT, et al. Lifestyle medicine: A brief review of its dramatic impact on health and survival. Perm J 2018;22:17-025.

6. Rico-Rosillo MG, Vega-Robledo GB. Sueño y sistema inmune. Rev Alerg Mex. 2018;65(2):160-170

7. Lodoño Carolina A., y col. Ejercicio y Sistema Inmune. Iatreia vol.19 no.2 Medellín Apr./June 2006

8. Dra. Miriam  Sánchez Segura y col. Estrés y sistema inmune. Rev Cubana Hematol Inmunol Hemoter v.23 n.2 Ciudad de la Habana Mayo-ago. 2007

Su dirección de correo electrónico no será publicada.