Columna del Experto

EL SISTEMA INMUNOLÓGICO: PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES

19/05/2021

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* Por Gisela Pattarone, Médica – Medicina Laboral en Provincia ART.

En numerosas ocasiones se escucha que es necesario tener nuestras defensas altas para evitar distintas enfermedades como puede ser infecciones por ciertos virus, bacterias, hongos, etc. Además, se sabe que esto protege de agresiones fisicoquímicas como contaminantes o radiaciones, y también actúa frente a agresiones internas como puede ser el desarrollo tumoral. Estos aspectos se suelen escuchar más seguido mientras se acerca el invierno, como una forma de estar mejor preparado para afrontar los días fríos del año. Resulta necesario, no solo por el contexto epidemiológico actual, educarnos e informarnos en este aspecto para utilizar nuestras propias herramientas para prevenir todo tipo de enfermedades.

¿Qué es el sistema inmunológico?

Básicamente se trata de las defensas naturales de nuestro organismo. Cuando hacemos referencia al sistema inmunológico del ser humano, nos referimos a un sistema complejo, formado por diferentes elementos y procesos biológicos que, a su vez, participan de forma integrada junto a otros sistemas en numerosas funciones del organismo.

Todos los nutrientes, incluyendo un elemento noble como el agua y en su conjunto la alimentación, afectan a la estabilidad del sistema inmunitario en todas las etapas de la vida. Además, se ve influido por nuestro estilo de vida, de actividad física, descanso e incluso factores sociales como el estrés crónico.

¿Como está conformado y dividido el sistema inmunológico?

El sistema inmunitario está compuesto principalmente por moléculas solubles en diferentes fluidos como la sangre y linfa, por ejemplo, y células localizadas en diferentes tejidos y órganos, principalmente: médula ósea, timo, bazo, ganglios linfáticos y el tejido linfoide asociado a las mucosas.

Básicamente la médula ósea sería la productora de distintos tipos de leucocitos o glóbulos blancos. Estas son las células especializadas en la función inmune que se movilizan a través de la sangre y el sistema linfático hacia diferentes localizaciones: neutrófilos, linfocitos, eosinófilos, basófilos, mastocitos, monocitos, células dendríticas y macrófagos.

¿Cuáles son sus funciones?

Cuando se vulneran las barreras físicas que separan el ser humano del agente patógeno se activa este sistema y da lugar a lo que se conoce como respuesta inmune.

La respuesta inmunitaria presenta dos grandes divisiones: Inmunidad innata e Inmunidad adaptativa.

La inmunidad innata forma parte de lo que se llama respuesta inespecífica y está compuesta por:

-Barreras físicas: Epitelio y mucosas

-Barreras químicas: pH de fluidos corporales, péptidos antimicrobianos conocidos como defensinas, proteínas con actividad enzimática conocidas como lizosima por ejemplo.

-Células fagocíticas: neutrófilos, eosinófilos, monocito/macrófago, células dendríticas.

-Flora antimicrobiana autóctona protectora.

Esta parte de la defensa es inespecífica, funciona a través de mecanismos estándar, sin necesidad de que haya una exposición previa al agente agresor y, por tanto, actúa de forma rápida.

La inmunidad adaptativa o también llamada especifica o adquirida, está compuesta por:

-Respuesta humoral: anticuerpos y citoquinas principalmente

-Respuesta celular: linfocitos, subdivididos en linfocitos T, linfocitos B y células “Natural Killer” (NK, incluidas también dentro de la inmunidad inespecífica).

La respuesta de la inmunidad adaptativa presenta alta especificidad y memoria con respecto a un determinado patógeno, precisa de células especializadas como los linfocitos que actúan mediante un reconocimiento específico del microorganismo que ha invadido el organismo, así como la capacidad de generar memoria inmunológica a través de la formación de anticuerpos y respuestas más rápidas debido a la exposición previa y/o repetida.

¿Qué ocurre cuando falla el sistema inmunológico?

Las alteraciones del sistema inmunitario pueden dar lugar a tres escenarios posibles:

  1. Respuesta deficiente o inexistente debido a una inmunodeficiencia primaria provocada por una causa genética que alteró la función celular o debido a una inmunodeficiencia secundaria que es generada por diferentes agentes como puede ser el VIH, tratamientos con fármacos inmunosupresores o una malnutrición y hábitos poco saludables.
  2. Respuesta inadecuada donde el sistema inmunológico no reconoce los órganos y células propias como tal y actúa en defensa provocando enfermedades autoinmunes como por ejemplo Lupus, Artritis Reumatoide, etc
  3. Respuesta excesiva ante la exposición repetida frente a un agente que identifica como agresor lo cual puede provocar estados inflamatorios crónicos y enfermedades asociadas como alergias.

Como es evidente, cualquier respuesta que no sea la adecuada resulta una probabilidad de cursar una enfermedad y por eso es tan importante mantener de manera correcta sus funciones.

Comentarios (3)

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  • mayo 29, 2021 por Jonatan Gabriel VELARDEZ

    Jonatan Gabriel VELARDEZ

    Me interesa estos tema de salud me sirve mucho justamente trabajo en hospitales.

  • mayo 29, 2021 por MARIA ROSA KARINA CANONICO

    MARIA ROSA KARINA CANONICO

    La alimentación refuerza indudablemente al sistema inmunitario, pero por otro lado se debe pensar en que tipo de alimentos consumimos, si son organicos o transgénicos.
    Pero no hay que obviar que más allá de la alimentación la predisposición genetica es un factor de riesgo en la salud; haciendo que a causa de un agente externo pueda verse afectada la salud del indiduo. Un claro ejemplo es la contaminación ambiental en todo lo que ello implica: aire, agua, térmica, lumínica por nombrar alguna de ellas.
    Para hablar de un sistema inmunologico optimo, debe verse de un modo más amplio. Dado a que a mi consideración es la relación que existe entre el individuo y el ambiente del cual forma parte.

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